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Alquiler · Ficha 09

¿Quién paga cada reparación?

Es la discusión más repetida de cualquier alquiler, y la ley es más clara de lo que parece. La regla es sencilla: el uso, al inquilino; la conservación, al propietario.

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La regla general

Se rompe la caldera, gotea un grifo, falla la lavadora. Es una de las dudas más frecuentes durante un alquiler, y la ley ya tiene la respuesta: no hace falta improvisar cada vez que surge una incidencia.

Tu responsabilidad El propietario mantiene la vivienda habitable. Debes hacerte cargo de las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de uso, salvo que el deterioro sea culpa del inquilino.
Del inquilino El desgaste del día a día. Las pequeñas reparaciones derivadas del uso ordinario —bombillas, pequeños ajustes— corren de su cuenta.
Del inquilino Si la culpa es suya, paga él. Un daño causado por mal uso o negligencia del inquilino no es responsabilidad tuya, independientemente de lo que sea.

Por qué te preocupa esto

Sin esta distinción clara, cada avería se convierte en una negociación incómoda con el inquilino. Conocer la regla de antemano evita discusiones y te permite responder con seguridad cuando surge cualquier incidencia.

Casos concretos, uno a uno

IncidenciaA cargo de
Caldera que deja de funcionar por antigüedadPropietario
Bombilla fundida o pequeños ajustes del día a díaInquilino
Electrodoméstico que falla por uso normalPropietario
Electrodoméstico roto por mal usoInquilino
Humedades o problemas estructuralesPropietario
Cristal roto accidentalmente por el inquilinoInquilino
Atasco por uso indebido de tuberíasInquilino
La pregunta que lo resuelve todo ¿Esto ha fallado por el paso del tiempo o por un uso inadecuado? La respuesta determina quién paga. Casi todas las discusiones sobre averías se resuelven con esa única pregunta.

Para evitar discusiones

  • Deja esta distinción por escrito en el propio contrato, referenciando la norma aplicable, para que no quede a la interpretación de cada momento.
  • Pide fotos o vídeo de cualquier avería antes de decidir quién se hace cargo. Evita malentendidos sobre el origen del problema.
  • Actúa rápido ante avisos de avería. Cuanto más tardes en resolver algo que es tu responsabilidad, más se puede agravar —y encarecer— el problema.

Muebles y electrodomésticos «en cortesía»

Si alquilas amueblado, este es uno de los puntos que más confusión genera, y uno de los más fáciles de dejar claro desde el principio.

Qué significa «en cortesía»

Cuando ofreces la vivienda amueblada o con electrodomésticos, no estás obligado a mantenerlos indefinidamente como si fueran parte de la habitabilidad básica de la vivienda. Puedes indicar expresamente que se entregan «en cortesía»: una comodidad añadida, no un compromiso de reposición continua.

Es habitual que, con el tiempo, algún inquilino pida que se le cambie un sofá desgastado o una silla, dando por hecho que es una obligación del propietario, cuando en realidad no lo es si has dejado esta condición clara desde el principio.

Reparar sí, reemplazar no necesariamente

  • Si un mueble o electrodoméstico en cortesía se puede reparar, lo razonable es repararlo: mantener el servicio, sin más.
  • Si llega al final de su vida útil y no tiene reparación razonable, no existe obligación de reemplazarlo por uno nuevo, siempre que quedara claro que era en cortesía.
  • Indícalo en el contrato y en el inventario adjunto, elemento por elemento: qué se entrega en cortesía y qué sí forma parte de la vivienda propiamente dicha (cocina, baño, instalaciones).
Por qué evita disgustos Dejarlo por escrito desde el primer día no es desconfiar del inquilino: es evitar una conversación incómoda meses después, cuando ya no está tan claro qué se esperaba de quién. Un inventario detallado con el estado inicial de cada elemento es tu mejor respaldo.

Las reparaciones urgentes

Hay un caso especial que conviene conocer: cuando el propio inquilino puede actuar sin esperar tu autorización.

  1. Qué se considera urgente

    Una reparación necesaria para evitar un daño inminente o una incomodidad grave. Una fuga de agua activa, por ejemplo; no una avería que puede esperar unos días.

  2. El inquilino puede actuar sin esperar

    Si es realmente urgente, el inquilino puede encargar la reparación sin tu autorización previa, para evitar que el problema empeore mientras te localiza.

  3. Tiene derecho a que se lo reembolses

    Si la reparación era efectivamente urgente y correspondía a tu responsabilidad como propietario, debes abonarle el importe que haya adelantado.

Cómo lo evitamos con gestión profesional Con la gestión completa, estas situaciones se coordinan directamente con el inquilino y con proveedores de confianza: sin sorpresas de facturas ni disputas sobre qué era urgente y qué no. Y sin que te llamen a ti un domingo por la mañana.

Contenido informativo de RENAZE 2025 REAL STATE SPAIN S.L. (CIF B24851099). No sustituye asesoramiento legal profesional.

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